Lo que ocurre después de firmar.
Atención, entrega y el trabajo del día a día. Porque vender es la mitad, y la otra mitad es lo que hace que te vuelvan a comprar.
Vendiste. ¿Y ahora quién se encarga?
Cuando la entrega y el soporte viven en otra herramienta, quien produce no sabe qué se prometió y quien vendió no sabe cómo va. El cliente lo nota antes que tú: se lo tiene que explicar dos veces a dos personas distintas.
El ticket, el proyecto y la tarea cuelgan del cliente que firmó.
Todo lo que pasa después de la venta se conecta con la cuenta y con la oportunidad que lo originó. Quien atiende ve lo que se vendió, quien entrega ve lo que se prometió, y la lista de pendientes de cada persona se arma sola con lo que le toca.
Lo que cambia en el día a día
Ningún cliente se queda sin respuesta
Cada conversación tiene dueño, estado y un tiempo de respuesta que se mide, no un buzón que todos miran.
La entrega deja de improvisarse
Tareas, fechas y dependencias visibles. Si algo se mueve, se mueve lo que arrastra y los responsables se enteran.
El día se arma solo
Lo vencido, lo de hoy y lo de la semana en una sola lista. Nadie decide por dónde empezar en la mañana.
Lo que suelen preguntarnos
¿Puedo usar solo soporte, sin proyectos?
Sí. Los módulos se activan por separado y ninguno depende de otro para funcionar.
¿Sirve para equipos que no atienden clientes externos?
Sí, aunque está pensado para trabajo con cliente. Si tu proyecto o tu ticket no tiene cliente asociado, ese campo queda vacío y todo lo demás funciona igual.
¿Cómo se decide quién atiende cada caso?
Por turnos entre el equipo, por reglas que tú definas o a mano. Lo importante es que la conversación entra con responsable, no esperando a que alguien la adopte.
¿Se puede medir el tiempo de atención?
Sí. Se registra el tiempo de primera respuesta y el de resolución, con un compromiso configurable por buzón y aviso cuando está por vencerse.
Todo esto comparte los mismos datos.
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