Atmos puntúa cada prospecto por lo que es y por lo que hace. Tu equipo abre la lista y ya sabe por dónde empezar.
Tu mejor vendedor está persiguiendo al prospecto equivocado.
No por flojera: porque los cien nombres de la lista se ven iguales. Cuando cada uno trae una puntuación que combina su perfil con su comportamiento, la lista se ordena sola y el tiempo se va donde rinde.
De cien nombres iguales a una lista con orden.
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Defines qué vale
Armas las reglas con lo que ya sabes de tus mejores clientes: de qué giro son, de qué tamaño, de dónde llegaron. Cada característica suma o resta puntos.
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El sistema observa
A partir de ahí, cada acción del prospecto ajusta su puntuación sin que nadie capture nada: abrir un correo, volver a tu sitio, descargar la propuesta.
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El equipo llama en orden
La lista se ordena sola. El vendedor entra en la mañana y el de arriba es el que más señales de compra ha dado esta semana.
Una puntuación que sí refleja quién está listo para comprar.
Puntúa por perfil
Define qué hace valioso a un prospecto —giro, tamaño, país, presupuesto— y súmale o réstale puntos automáticamente.
Puntúa por comportamiento
Abrió tu propuesta, visitó precios tres veces, respondió un correo. Cada señal suma, y pierde fuerza sola con el tiempo si no vuelve a pasar.
Umbrales que disparan acciones
Cuando alguien cruza el punto que tú definas, se avisa al responsable y arranca lo que hayas configurado. Nadie tiene que estar revisando.
Varios modelos a la vez
Lo que hace bueno a un prospecto de empresa grande no es lo mismo que en una PyME. Puedes tener un modelo por línea de negocio.
La puntuación se explica
Cada número muestra de dónde salió: qué reglas sumaron y cuáles restaron. Tu equipo confía en el dato porque lo puede auditar.
No solo prospectos
El mismo motor puntúa empresas, oportunidades o clientes actuales — para detectar quién está en riesgo de irse, no solo quién va a entrar.
Cómo evitamos que la puntuación se vuelva un número inútil.
La mayoría de los sistemas de puntuación fallan por lo mismo: nadie la revisa, todo suma y en tres meses todos son "prospectos calientes".
- Las señales de comportamiento pierden valor con el tiempo si no se repiten
- Reglas que restan, no solo que suman (correo rebotado, dado de baja, giro que no atiendes)
- Umbrales con nombre y color que tú defines: frío, tibio, caliente
- Vista de por qué un registro tiene la puntuación que tiene
- Cambios en el modelo que no borran el historial de puntuaciones anteriores
- La puntuación se ve como columna en las listas y en la ficha del registro
- Recalculo diario de todo el padrón, además del cálculo por evento
- Modelos independientes por tipo de registro y por línea de negocio
Lo que suelen preguntarnos
¿Tengo que saber de estadística para configurarlo?
No. Las reglas se escriben en lenguaje normal: "si el giro es turismo, suma 10". Lo que hace falta es conocer a tus buenos clientes, no matemáticas.
¿De dónde salen las señales de comportamiento?
De lo que ya pasa: correos abiertos, propuestas vistas, formularios enviados, visitas a tu sitio y respuestas a tus secuencias. No hay que instalar nada aparte.
¿Puedo cambiar las reglas después?
Sí, y es lo esperable: el primer modelo casi nunca es el bueno. Al ajustarlo, las puntuaciones se recalculan y el historial anterior se conserva para que puedas comparar.
¿Sirve para saber qué cliente está por irse?
Sí. Al aplicar el modelo sobre clientes actuales y usar reglas que restan por inactividad o tickets sin resolver, la lista baja te muestra a quién hay que llamar antes de que cancele.
¿Listo para tener esto funcionando?
Estamos abriendo acceso por grupos.
Entra a la lista y te avisamos cuando sea tu turno.